EL "PROBLEMA ESPAÑOL"  11-M 
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Pilatos en Atocha o el crimen de los pringaos

¡Alea iacta est! Ya está todo bajo control. El juez del Olmo ha concluido que los confidentes implicados en el 11-M actuaron autónomamente. Sin conocimiento ni sospecha por parte de sus “mandos”. Durante meses sacaron inadvertidamente cientos de kilos de dinamita de minas rigurosamente controladas. Durante meses mantuvieron reuniones clandestinas con peligrosos fundamentalistas fichados por la policía. Durante meses enviaron explosivos a Madrid a través del autobús de línea. Pero también durante todos esos meses, sus “jefes” en la policía y la guardia civil, para los que trabajaban y de los que cobraron durante años, permanecieron en la inopia. Inmaculados como querubines.

Unos insignificantes “pringaos” se la dieron con queso una y otra vez a los sabuesos de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Incluso cuando facturaron metralla en las mochilas de la muerte. Ni una palabra dijeron a sus compinches en lo más alto. Tuvieron los labios sellados. Lo ha dicho la autoridad judicial competente ante la apertura de la comisión de investigación del Congreso. Así que una tropa de confidentes de ambos cuerpos maquinan, preparan, roban, transportan, venden y entregan Goma 2 a unos sujetos – asimismo bien conocidos de la policía-, y nadie se entera ni huele nada. El mundo al revés. Así que el mayor atentado terrorista de la historia de Europa fue retransmitido preventivamente por los móviles del entorno policial y, sin embargo, aquí paz y después gloria.

La increíble historia del crimen de Atocha parece un relato de Kafka protagonizado por Pilatos. En España siempre salta el esperpento por donde menos se le espera y siempre aparece alguien que lava más blanco. Son los hados. Ocurrió en el golpe de Estado del 23-F (y no incluyo el socorrido calificativo “frustrado” porque no lo fue). El tribunal confirmó que el “tejerazo” se había pensado, organizado, financiado y perpetrado casi en exclusiva por un grupo de guardias civiles de la agrupación de tráfico. Sin complicidad de mandos del Ejército ni de de los Servicios Secretos. Y que ni mucho menos hubo trama civil. Eran manzanazas podridas de una canasta aislada.

Igual que el GAL, otra casualidad. Un puñado de policías que decidieron hacer la guerra sucia por su cuenta y riesgo contra los enemigos del Estado. Con la colaboración decisiva -también entonces- de sicarios de la mafia y la delincuencia organizada. Pero siempre al margen de la cadena de mando.

Por eso, cuando los “`pringaos” Amedo y Domínguez decidieron cantar para que la derecha derrotara al PSOE, sólo cayeron los “mandaos”. Nadie señaló a la cúpula. Parecía un milagro, pero a los jueces no les cupo ninguna duda. Estaba meridianamente claro: ningún pez gordo estaba metido en los asesinatos del GAL. Casi se enteraron por la prensa. Como ahora. Como siempre.

Lo mismo había ocurrido durante la transición en la matanza de los abogados de Atocha. Los autores fueron unos pistoleros de extrema derecha sin lazos ni relación con gentes de postín. Una simple camada negra que se tomó la revancha por su mano. Cuatro descerebrados. Ese fue el veredicto oficial, de las investigaciones policiales primero, y de los jueces después. Se ponía en marcha lo que iba a ser una tradición. Asesinatos selectivos, matanzas colectivas y pronunciamientos fascistas por generación espontánea. ¡España es in-diferente!

Como ahora con el 11-M. Que a los tres meses del suceso sólo sabemos que no sabemos nada. Porque razonar a la vez que los “moros”, presuntos autores materiales de los atentados –incluso con el reconocimiento de testigos oculares-, han sido puestos en libertad por falta de pruebas y que los “cristianos” en nómina de la policía fueron quienes facilitaron las armas de destrucción masiva, es un guión alucinante. La emergencia de la razón de Estado exige perder antes el estado de la razón.

Estamos ante una de las constantes de nuestra “joven democracia”, como acostumbran a decir los cursis del régimen. La ley del embudo, ancho para los de abajo y estrecho para los de arriba. Cuando se trata de la gente humilde, de simples ciudadanos, currantes, contribuyentes, quien la hace la paga. Sea en el trabajo, ante Hacienda o por una multa de circulación. Los eternos paganinis. Pero cuando, al contrario, son los de arriba los que meten la pata, la mano, ambas cosas a la vez o se ponen el país por montera, siempre se las ingenian para que sean unos “pringaos” quienes pongan la cara para que se la rompan. Es el sistema, ese monstruo frío que se afirma devorando cualquier atisbo de verdad.

En una no “joven democracia” lo lógico habría sido que, tan pronto como se supiera lo de los confidentes subastando dinamita a espuertas, se hubiera hecho una limpieza a fondo, mandando a esos mandos incompetentes y venales al paro y a los tribunales. Como poco. Pero aquí no, el miedo guarda la viña, y quien más quien menos en esos ambientes tiene un muerto en el armario. Así, que ya lo sabemos: cuatro colgaos y cinco parias montaron el atentado más grande de la historia de Europa. Pero eso sí, la policía, que no es tonta, los tenía subcontratados por si acaso. De ahí que, por abrumadora lógica, la cúpula policial fuera solemnemente premiada con medallas y condecoraciones pensionadas por el Rey. ¡Todo por la Patria!

Ahora ya sólo queda que la comisión de investigación consume la faena. Con la “doctrina del Olmo”, las sesiones de esa comisión pueden ser un trámite. ¿Para qué hurgar en la herida? Probablemente el talante y el talento de los socialistas se concitaran para consagrar la inefable versión oficial. La matanza del 11-M fue obra de unos incontrolados policiales y de uno fanáticos que se inmolaron al verse descubiertos. Lo demás son ganas de hacer demagogia o manipular el dolor ajeno, dirán. Como el encierro en la catedral de Barcelona. Había un problema y lo han solucionado. Pero algún día, pasado el tiempo, al filo de la prescripción, uno de esos “pringaos” pondrá precio a sus revelaciones y entonces nacerá el nuevo Gal de la derecha contra Zapatero. ¡Pobre democracia de karaoke!

7.7.04 
http://www.esfazil.com/kaos/ 


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