CUBA SOCIALISTA 

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Original tomado de la Cátedra Ché Guevara - Rebelión: http://www.rebelion.org/argentina/notas190902.pdf 
UNIVERSIDAD POPULAR MADRES DE PLAZA DE MAYO

Cátedra Libre Ernesto Che Guevara

NOTAS (INÉDITAS) DE ERNESTO CHE GUEVARA

Sobre el Manual de Economía Política

de la Academia de Ciencias de la URSS

(Praga, 1966)

[NOTA INTRODUCTORIA de La Cátedra Libre Ernesto Che Guevara

de La Universidad Popular Madres De Plaza De Mayo]

El texto que se leerá a continuación pertenece al libro Che, El camino del fuego de

Orlando Borrego (Buenos Aires, Editorial Hombre Nuevo, 2001. páginas 381-422. -Un libro

recomendable en su totalidad-). El mismo contiene una síntesis y una selección de las notas

(todavía inéditas) redactadas por el Che Guevara en Praga (Chescoslovaquia), luego de la

experiencia internacionalista en el Congo. La primera parte de las notas corresponde al

prólogo redactado por el Che para un proyectado –e inacabado— libro donde se volcaría la

crítica del Manual de Economía Política de la Academia de Ciencias de la URSS. Todas las

notas tienen por objeto de análisis crítico este Manual, inspirado directamente por Stalin en

1954. Desde aquella primera edición, el Manual fue adoptado como texto oficial en la URSS

(se reescribió varias veces según se iban sucediendo las circunstancias políticas del

momento).

Según el biógrafo Paco Ignacio Taibo II, la estancia del Che en Praga transcurre

"entre finales de marzo (o quizás antes) del 66 y julio del mismo año" (P.I.Taibo II: Ernesto

Guevara, también conocido como el Che. Buenos Aires, Planeta, 1966. página 610).

A la espera de que, 36 años después de haber sido redactadas, estas notas de Praga

aparezcan editadas en forma completa, adelantamos lo que hasta ahora ha visto la luz.

La síntesis de las notas (y el comentario que acompaña cada fragmento) pertenece al

autor del libro, el cubano Orlando Borrego.

Este texto tiene, como mínimo, un doble registro de lectura: por un lado los

comentarios de Borrego; por el otro (lo que a nosotros más nos interesa) las propias notas del

Che. Para diferenciarlos entre sí, tienen distinta forma de tipografía.

1) Los comentarios de Borrego: Resulta sugerente leer la interpretación que hace Borrego

del pensamiento del Che. Borrego no es un profesor informado ni un periodista curioso.

Tampoco es un aficionado a la biografía del Che. Borrego fue combatiente (primer

teniente) en la columna guerrillera del Che antes de tomar el poder en 1959. Luego, llegó

a ser viceministro de Industrias de Cuba (cuando el Che era el ministro). Su

aproximación, pues, es la de uno de los compañeros más cercanos y estrechos

colaboradores del Che en los tiempos de la célebre polémica económica y política de

1963-1964. Su conocimiento del pensamiento de Guevara es de primera mano. Por

eso resulta sumamente ilustrativo recorrer su interpretación del manuscrito del Che.

2) Las notas del Che: Estas notas de Guevara aportan una dimensión escasamente transitada

y atendida: su pensamiento en el terreno específico de la economía política. Aquí aparece

en primer plano lo que siempre se supuso: sus críticas abiertas y contundentes al

camino emprendido por la Unión Soviética para construir el socialismo.

Las notas de Praga, al igual que la carta enviada desde Tanzania a Armando Hart

Dávalos en diciembre de 1965 (véase en REBELIÓN: www.rebelion.org/che.htm o también:

El Che y su carta sobre los estudios de filosofía) permiten indagar en LA BÚSQUEDA

TEÓRICA DEL CHE. Una búsqueda "madura", si se tiene en cuenta su corta y afiebrada

vida. Ambos textos condensan planes de estudio inacabados, ya sea sobre filosofía –en la

carta de Tanzania-, ya sea sobre economía política –en los cuadernos de Praga-. Ambos

presentan problemas, pero no los resuelven. Ambos dejan cuestiones abiertas. No clausuran

los problemas con un slogan y una afirmación de fe tranquilizadora, sino que apuestan a la

incomodidad del revolucionario.

No casualmente, el Che le escribe a Borrego acerca de esta tarea, a través de su

compañera Aleida –que lo visita en Praga-: "Estoy pensando en iniciar un trabajito sobre el

Manual de Economía de la Academia, pero no creo que pueda acabar [...] Está sólo a nivel

de idea". Por lo tanto, lo que se leerá a continuación son algunas de esas "ideas". Nada más.

El Che no dejó un tratado sistemático sobre el asunto.

Entre los múltiples aspectos que podrían descubrirse en estas notas, creemos que, al

menos, no deberían eludirse los siguientes núcleos temáticos:

En primer lugar, el Che se autodefine y caracteriza todo su emprendimiento de lectura

crítica del Manual de la siguiente manera: "nuestra herejía" y "nuestra osadía". Esta es la

imagen que el Che tiene de sí mismo. Deberíamos preguntarnos: ¿"herejía" con respecto a

qué? ¿Cuál es la "ortodoxia" que pretendía cuestionar y poner en discusión? En ese sentido,

resulta sintomático que haya tomado como objeto de crítica justamente al texto oficial de la

URSS en la materia.

No debemos olvidar que a su regreso de un viaje a la Unión Soviética, un año y medio

antes de redactar estos manuscritos que ahora comentamos, el Che les había planteado a sus

compañeros del Ministerio sobre ese viaje que: "Por cierto cuando empezamos a discutir [en

la URSS], se produjo una situación muy violenta; eso era una Biblia, el Manual –ya que, por

desgracia, La Biblia no es El Capital sino el Manual- y venía impugnado por varias partes,

incluidos argumentos peligrosamente capitalistas" (Ernesto Che Guevara: "El plan y el

hombre" [versiones taquigrafiadas del Ministerio de Industrias, 5 de diciembre de 1964].

Recopilado en El socialismo y el hombre nuevo. México, Siglo XXI, 1987. página 69).

Ya desde ese viaje a la URSS, Guevara se había quedado preocupado -¿quizás

obsesionado?- por la importancia desmedida que los soviéticos atribuían al Manual de

Economía Política de la Academia de Ciencias. Al punto tal, que ya no leían El Capital de

Karl Marx. El Manual lo había reemplazado...

Cuando en Praga intenta contextualizar y demarcar las condiciones históricas de este

cuestionamiento y de esta "herejía", Guevara sostiene explícitamente que su tarea crítica la

emprende "desde el subdesarrollo". Su meta consistía en pensar los problemas teóricos de El

Capital, los problemas prácticos del capitalismo y de la transición al socialismo, desde la

óptica política de los pueblos del Tercer Mundo. La revolución cubana se inscribía en ese

horizonte.

Si en la polémica de 1964 había caracterizado a El Capital de Marx como un texto

"humanista (en el mejor sentido de la palabra)", en estas notas de 1966 el Che lo aborda

como un texto crítico de la economía política, pero también como la obra de dos "genios

científicos" y de dos "revolucionarios exaltados" (Marx y Engels). A Guevara no se le pasaba

por alto la inseparable unidad de teoría, ciencia y política en los fundadores de la filosofía de

la praxis.

Por contraposición con la dimensión crítica que él encuentra en El Capital, el Che

califica a la "ciencia económica marxista" de su época como simple "apologética" –un

término, obviamente, despectivo-. Retoma en este sentido sus apreciaciones ya expresada en

la polémica de 1964, cuando se quejaba diciendo que "existe una crisis de teoría y la crisis

teórica se produce por haber olvidado la existencia de Marx".

Más allá de todos los pliegues y detalles de las anotaciones críticas del Che, lo cierto e

innegable es que ellas encierran UN NÚCLEO POLÍTICO FUNDAMENTAL. La Unión

Soviética "está regresando al capitalismo", advierte Guevara. Advertencia formulada un

cuarto de siglo antes del bochornoso derrumbe que la vio desplomarse sin dignidad ni

decoro...

Esta amarga caracterización constituye, sin duda alguna, LA PRINCIPAL

CONSECUENCIA POLÍTICA DE LOS ESCRITOS INÉDITOS DEL CHE, en lo que se

refiere al estado interno de la formación social soviética en 1966. Por otra parte, en cuanto al

cuestionamiento central de la política exterior del Estado soviético, su apreciación no es

menos taxativa. Guevara define la doctrina jrucheviana de "cooperación pacífica entre los

pueblos" como "una de las tesis más peligrosas de la URSS". Y no se detiene allí. También

agrega, terminante, que dicha doctrina –conocida en aquella época como la "coexistencia

pacífica" entre los dos grandes sistemas- constituye un "oportunismo de poca monta".

En esa entusiasta impugnación guevarista de la política estratégica soviética frente al

imperialismo se inscribe su referencia a Stalin y Mao. Al igual que en su carta inédita a

Armando Hart de 1965, en estas notas vuelve a aparecer la –problemática- mención de Stalin.

Es muy probable que esto se explique –al menos, desde nuestro punto de vista- por la

simpatía del Che con ciertas críticas a la URSS desarrolladas por las posiciones chinas. Era el

PC chino el que por entonces exaltaba y oponía, frente a la "coexistencia pacífica" de

Jruchov, al binomio Stalin-Mao. Coincidiendo con esta oposición, el Che califica la política

jrucheviana como un "pragmatismo inconsistente". Sin embargo, debe advertirse que en el

mismo párrafo, Guevara define a la época de Stalin como... un "dogmatismo intransigente".

Que la –problemática— referencia a Stalin deriva de las posiciones chinas, puede

corroborarse si se comparan estas notas, que Guevara redacta en Praga a comienzos de 1966,

con las notas de Mao Tse Tung de 1960. En ese año, Mao analiza críticamente el Manual de

Economía Política de la Academia de Ciencias de la URSS. Para su crítica adopta como

referencia la edición soviética de 1959. En esas notas, Mao desarrolla un cuestionamiento al

Manual cuyo punto de vista mantiene, en algunos puntos, gran semejanza con la perspectiva

que luego adopta el Che; mientras que, en otros casos, existe entre ambos una notable

diferencia.

Por ejemplo, el dirigente chino sostiene que "La historia de todas las revoluciones ha

probado que no era necesario tener previamente desarrolladas las fuerzas productivas en su

plenitud para poder transformar las relaciones de producción envejecidas [...] Es necesario

antes que nada demoler la antigua superestructura por la revolución para que las antiguas

relaciones de producción puedan ser abolidas". (Mao Tse Tung: Notas de lectura sobre el

Manual de Economía Política de la Unión Soviética. En Mao Tse Tung: Escritos inéditos.

Buenos Aires, Ediciones Mundo Nuevo, 1975.p.47). Una y otra vez, Mao se queja de que los

soviéticos no toman en cuenta la superestructura cuando analizan la transición al socialismo.

Poco tiempo antes, en 1958, analizando uno de los últimos libros que Stalin escribiera –

Problemas económicos del socialismo en la URSS (1954)-, Mao afirma lo siguiente: "Stalin

sólo habla de las relaciones de producción. No habla de la superestructura ni de las

relaciones entre ésta y la base económica. [...] Todo ello concierne a la superestructura, es

decir a la ideología. Stalin habla únicamente de economía, no aborda la política". (Mao:

Obra citada, p.12). Igualmente, sostiene: "Stalin sólo destaca la tecnología y los cuadros

técnicos. No quiere sino la técnica y los cuadros. Ignora la política y las masas".

¿Conocía el Che estos comentarios de Mao al Manual soviético y al libro de Stalin?

Cabe aclarar que estos comentarios aparecieron editados por primera vez en China –en

idioma chino— en 1967 y en 1969 en las Mao Tse Tung Sovhsiang wansui [Viva el

pensamiento de Mao Tse Tung]. En Argentina recién se editaron –en español- en 1975.

Como es bien sabido, para entonces el Che ya había sido asesinado en Bolivia. Aunque es

muy probable que, aun sin haber leído estos comentarios, al haber viajado a China durante la

primera mitad de la década del ’60 como representante del gobierno cubano y de Fidel

Castro, Guevara haya podido conocer ese tipo de posiciones.

Los haya leído o no, a un lector mínimamente informado no puede pasársele por alto

que este mismo tipo de análisis de Mao Tse Tung es el que plantea el Che cuando en Cuba les

responde a los partidarios del "cálculo económico" y el "socialismo con mercado" que no hay

que esperar a tener el mayor desarrollo de las fuerzas productivas para recién allí cambiar las

relaciones de producción. Desde el poder revolucionario, desde la política y desde la cultura

comunista que promueve la creación de un hombre nuevo se puede acelerar la transformación

de las relaciones de producción, aunque la revolución cubana todavía no haya podido

desarrollar una tecnología de punta y una industria pesada propia.

Hasta allí las notables coincidencias del Che Guevara con el punto de vista de Mao

Tse Tung y los dirigentes chinos en la crítica del Manual. Ahora bien, el Che se diferencia y

se distancia completamente del punto de vista maoísta cuando, en su análisis del libro de

Stalin, Mao sostiene que: "No hace falta suprimir de golpe la circulación de mercancías, la

forma mercantil ni la ley del valor, aunque ellas pertenezcan también a la burguesía [...]

Hemos recurrido al intercambio de mercancías y a la ley del valor como instrumento para

facilitar el desarrollo de la producción y el pasaje al comunismo" (Mao: Obra citada,

p.13.). En el mismo sentido Mao continúa: "La producción mercantil no es un fenómeno

aislado. Todo depende de aquello a lo que ella esté asociado: al capitalismo o al socialismo.

Si está ligada al capitalismo es entonces una producción mercantil capitalista. Si está ligada

al socialismo, es entonces una producción mercantil socialista". La posición de Mao no deja

lugar a dudas. Comentando el Manual, el dirigente chino señala: "Es bueno considerar la ley

del valor como instrumento par al trabajo de planificación. Pero no es preciso convertirla

en la base principal de la planificación" (Mao: Obra citada, p.82).

Esta posición, que Mao adopta explícitamente del pensamiento económico de Stalin

(para oponerlo a Jruchov), sostiene que entre la ley del valor y la planificación no existe

contradicción alguna. Es más, según este punto de vista de Stalin y Mao, la planificación

socialista puede convivir y hasta valerse de la ley del valor y del mercado para su

cumplimiento. En el debate cubano de 1963 y 1964, semejante propuesta fue defendida por el

dirigente político cubano Carlos Rafael Rodríguez y por el profesor de economía francés

Charles Bettelheim. Durante esa polémica, el Che dedicó varios artículos a cuestionar ese

punto de vista.

Según el Sistema Presupuestario de Financiamiento (SPF), defendido por el Che

Guevara desde el Ministerio de Industria, la ley del valor y la planificación socialista son dos

términos contradictorios. Es erróneo pensar que uno se puede valer del otro o que uno se

cumple a partir del otro. Guevara opinaba que la supervivencia de la ley del valor en la

transición al socialismo o tendía a ser superada por la planificación socialista o...se volvía al

capitalismo (como finalmente le ocurrió a la URSS). Concretamente, el Che planteaba que:

"Negamos la posibilidad del uso consciente de la ley del valor, basado en la no existencia

de un mercado libre que exprese automáticamente la contradicción entre productores y

consumidores [...] La ley del valor y el plan son dos términos ligados por una

contradicción" (Che Guevara: "Sobre el Sistema Presupuestario de Financiamiento [febrero

de 1964]. En Che Guevara El socialismo y el hombre nuevo. Obra citada. p.287).

En una de las discusiones del Ministerio de Industria, Guevara fue más terminante

todavía. Alberto Mora –otro de los participantes de la polémica de 1963 y 1964, con

posiciones diversas a las del Che— había sostenido que: "Una vez elegida la vía de la

dirección centralizada de la economía, falta ver si es posible recorrerla con métodos

exclusivamente administrativos, o si alguna vez será necesario recurrir a métodos indirectos,

aun a la ley del valor, al problema de los precios, o a mecanismos utilizados por el

capitalismo". En total discrepancia, el Che Guevara le respondió a Mora: "No estoy de

acuerdo con Alberto [Mora] sobre el problema del método indirecto. El método indirecto

por excelencia es la ley del valor. Y para mí la ley del valor equivale a capitalismo"

(Alberto Mora y Che Guevara: "El plan y el hombre". En El socialismo y el hombre nuevo.

Obra citada. p. 74 y 75).

El Che se tomaba bien en serio la advertencia metodológica que Marx plantea en El

Capital cuando dice que "la mercancía es la célula básica de la sociedad capitalista". Si

sobrevive durante la transición socialista e, incluso, si es alentada a que crezca en nombre del

"socialismo mercantil", a largo plazo eso conlleva darle un nuevo impulso al capitalismo que,

como el ave Fénix, renace de sus cenizas, aunque haya sido políticamente derrocado

mediante la toma del poder por los revolucionarios. Por lo tanto, el conjunto de la polémica

del Che contra los partidarios del "cálculo económico" está dirigida a cuestionar esta posición

central de Stalin y de Mao. Esta posición económica es también política, como Guevara

nunca deja de aclarar en sus artículos polémicos.

La mirada crítica del Che a esta supuesta "superviviencia de la ley del valor" y del

mercado durante la transición socialista, la prolonga más allá del cuestionamiento de la

afirmación de Stalin y Mao. La "herejía" del Che va más lejos y más atrás todavía. Llega a

cuestionar incluso la Nueva Política Económica (NEP) que el propio Lenin planteó en 1921.

La NEP consistió, después del primer período de la revolución bolchevique conocido

como "comunismo de guerra", en la supresión de las requisiciones agrícolas y el

otorgamiento de legalidad a la manufactura y el comercio privados. A partir de la NEP, los

campesinos soviéticos podían vender libremente sus productos a los comerciantes privados o

llevarlos al mercado directamente, sujetos tan sólo a un impuesto en especie. Evidentemente

la NEP era un paso atrás muy importante para el proyecto socialista. Lenin lo dio no porque

creyera que ese era "el camino estratégico hacia el comunismo", sino debido a la debilidad de

la revolución después de años de guerra civil e intervención extranjera. Fue un producto de la

necesidad (aunque muchos socialistas mercantiles luego hicieron de ella una virtud).

Respondió a una desfavorable relación política de fuerzas. En la Rusia bolchevique, fue

Nicolás Bujarin quien intentó legitimarla teóricamente como un camino estratégico.

En estas notas de Praga, lejos de celebrar la supervivencia de la ley del valor y el

mercado dentro del socialismo como un camino estratégico, el Che critica duramente a la

NEP. Puntualmente, sostiene que ella "constituye uno de los pasos atrás más grandes dados

por la URSS", a lo que más adelante agrega: "así quedó constituido el gran caballo de Troya del socialismo: el interés material directo como palanca económica". Este tipo de análisis

prolonga retrospectivamente su posición de 1963 y 1964 en el debate con Bettelheim, Mora y

Carlos Rafael Rodríguez.

En 1964, en la ya mencionada reunión –taquigrafiada- del Ministerio de Industria, el

Che había afirmado: "Puesto que una empresa que funciona sobre la base de la demanda del

público y mide su ganancia y su criterio de gestión con relación a eso no es ni un secreto ni

una rareza; es el proceder del capitalismo [...] Esto está sucediendo en algunas empresas de

la Unión Soviética; son algunas experiencias particulares y no pretendo de ninguna manera

probar con esto que en la Unión Soviética exista el capitalismo. Quiero decir simplemente

que estamos en presencia de algunos fenómenos que se producen porque existe crisis de

teoría, y la crisis teórica se produce por haber olvidado la existencia de Marx y porque allí

se basan solamente en una parte del trabajo de Lenin. El Lenin de los años ’20 es tan solo

una pequeña parte de Lenin [...] Es un hecho que entre el Lenin del Estado y la

revolución y de El imperialismo, etapa superior del capitalismo y el Lenin de la NEP hay

un abismo". Más adelante el Che agregaba su particular interpretación de la NEP: "En la

actualdiad [1964] se considera sobre todo a este último período, admitiendo como verdad

cosas que teóricamente no son ciertas, que fueron impuestas por la práctica". Guevara

terminó su intervención en esa reunión señalando: "Lenin, entre otras cosas –y perdónenme

si me repito, porque lo he dicho muchas veces y tal vez hasta en este mismo lugar- más que

un revolucionario, más que un filósofo, es un político, y los políticos deben hacer

concesiones. De todos modos, sea lo que sea, en algún momento debe decir cosas que no

corresponden a su pensamiento".

La crítica del Che a la NEP y a la canonización posterior que se hizo de aquella fase

de la revolución rusa –congelando a Lenin como un vulgar apologista del mercado- coincide

en muchísimos aspectos con la crítica que en 1925 y 1926 expresó el economista soviético

Eugenio Preobrazhensky en su libro La nueva economía.

Preobrazhensky comenzó trabajando junto con Nicolás Bujarin, pero una aguda

polémica teórica los enfrentó más tarde entre sí. Luego de muchas idas y venidas y de haber

militado entusiastamente junto a León Trotsky en la Oposición de Izquierda, Preobrazhensky

terminó fusilado por el stalinismo en 1937.

Ya en 1921, en la conferencia del Partido Comunista, Preobrazhensky había expuesto

sus críticas a la NEP, alertando sobre el peligro que implicaba para la revolución socialista el

"juego del mercado" y el aliento a los campesinos ricos en detrimento del campesino pobre.

Gran parte de su reflexión giraba en torno a las relaciones contradictorias entre el sector

privado de la economía soviética y la industria socializada. De la misma forma que hiciera el

Che Guevara en el seno de la revolución cubana, Preobrazhensky sostenía que la NEP

derivaría en una estructura dualista: industria y bancos públicos, agricultura privada. En ese

marco, sostenía, se daría una lucha entre el mercado y la planificación llevada a cabo por el

nuevo Estado soviético. Según su opinión, este último debería transferir al sector público y

socializado lo esencial de la sobreproducción social, todavía agrícola. De igual forma que

como apuntará el Che años más tarde, y a diferencia de las opiniones de Stalin, Mao Tse

Tung y Charles Bettelheim, Preobrazhensky planteará la relación entre el mercado y el

plan como una contradicción estratégica.

¿Había leído el Che Guevara a Preobrazhensky cuando redactó las notas de Praga? No

lo sabemos. Su libro La nueva economía recién se publicará en Cuba en 1968 (en el N°22 de

ese año, en la revista cubana Pensamiento Crítico, Hugo Azcuy realiza una reseña elogiosa

del mismo). En México, también se publicará, pero todavía más tarde, en 1971. Quizás el

Che lo leyó en ediciones europeas. En Oxford se publicó –en inglés- en 1965, mientras que

París recién apareció –en francés- en 1966.

Pero no será únicamente en la interpretación de la ley del valor y su relación con la

planificación socialista dónde hallaremos la diferencia central entre Guevara y el stalinismo

de Mao Tse Tung y del propio Stalin.

La distancia central entre ambas posiciones la encontramos plenamente desarrollada

en EL CUESTIONAMIENTO DEL CHE GUEVARA A TODO ETAPISMO.

El ETAPISMO –preconizado por todas las corrientes stalinistas, sean las aggiornadas

prosoviéticas de Jruchov o las ortodoxas prochinas de Mao- consiste en separar las tareas

"democráticas" o "burguesas" o "agrarias" o de "liberación nacional" de las tareas

específicamente socialistas. Son bien conocidas al respecto las clásicas posiciones de Stalin.

En las notas de Mao Tse Tung al Manual de la Academia de Ciencias de la URSS, el

dirigente chino insiste en diferenciar etapas en la lucha contra "el capital burocrático"

vinculado a la dominación extranjera en China- de la lucha contra "el capital nacional".

Para el ETAPISMO (se apoye en los textos clásicos de Stalin, en los manuales

soviéticos o en los textos de Mao Tse Tung) la revolución pendiente en América Latina no

es socialista.

Cuestionando duramente este tipo de análisis, en estas notas inéditas de Praga el Che

vuelve a insistir con la misma idea que también planteará en su "Mensaje a los pueblos del

mundo a través de la Tricontinental": "Por otra parte las burguesías autóctonas han

perdido toda su capacidad de oposición al imperialismo -si alguna vez la tuvieron- y sólo

forman su furgón de cola. No hay más cambios que hacer; o revolución socialista o

caricatura de revolución".

Mientras el Manual soviético analizado por Guevara sostiene que: "La burguesía

nacional participa en esta lucha [para derrocar la dominación del imperialismo] y desempeña

cierto papel progresivo"; y mientras en sus comentarios Mao Tse Tung insiste una y otra vez

en diferenciar entre "el capital burocrático" –asociado en China a la dominación extranjera-

y "el capital nacional", la posición del Che Guevara rompe totalmente con dicha concepción.

El Che replica: "Históricamente esto fue cierto, en la actualidad es falso".

Refiriéndose al "proceso de alianza entre las burguesías y los capitales

imperialistas", Guevara plantea que: "se produce una alianza entre explotadores de diversos

sectores y los grandes terratenientes incursionan en la industria y el comercio".

Separando aún más las posiciones propias de las preconizadas por el ETAPISMO,

más adelante Guevara agrega en sus notas de Praga: "La lucha contra la burguesía es

condición indispensable de la lucha de liberación, si se quiere arribar a un final

irreversiblemente exitoso".

¿Cuál es la fuente teórica de esta crítica abierta, nunca solapada, de Guevara al

etapismo? En primer lugar, la propia experiencia política de la revolución cubana. A

diferencia del antiguo Partido Socialista Popular, Fidel Castro y el resto de la dirección

cubana nunca separaron en dos al proceso revolucionario. El pasaje entre una fase nacionalantimperialista

y una fase socialista se dio en forma ininterrumpida. De allí en adelante, todos

los llamados internacionales realizados desde la revolución cubana al resto de las

organizaciones y pueblos de América Latina siempre apelaron a la idea de una revolución

socialista (no "democrático burguesa" ni "agraria-antiimperialista") continental. Desde las

primeras declaraciones de La Habana hasta las declaraciones de la Organización

Latinoamericana de Solidaridad (OLAS).

Aunque haya sido la principal, esa no fue seguramente la única fuente del Che. A pesar de que no aparece citado explícitamente en sus libros y artículos, según el testimonio

del militante peruano Ricardo Napurí –que trabajó junto al Che durante los primeros tiempos

de la revolución en Cuba, preparando contactos con otros sectores revolucionarios

sudamericanos, peruanos y argentinos- Guevara habría leído La revolución permanente

(1930) de León Trotsky en 1960. El mismo Napurí le habría acercado este libro al Che y, a

los pocos días, habrían mantenido un diálogo sobre el texto ya leído por Guevara.

De cualquier forma, tampoco se agotan allí las posibles fuentes de la crítica guevarista

al etapismo. Ya durante los años 20, más precisamente en 1928, José Carlos Mariátegui había

planteado que: "La revolución latino-americana, será nada más y nada menos que una

etapa, una fase de la revolución mundial. Será simple y puramente, la revolución socialista.

A esta palabra, agregad, según los casos, todos los adjetivos que queráis: «antimperialista»,

«agrarista», «nacionalista-revolucionaria». El socialismo los supone, los antecede, los

abarca a todos" (José Carlos Mariátegui: "Aniversario y balance". Editorial de Amauta

N°17,año II,Lima, septiembre de 1928). Es seguro que el Che conocía a Mariátegui, tanto por

su primera compañera Hilda Gadea (peruana) como por haber mantenido amistad con el

médico comunista peruano Hugo Pesce, delegado de Mariátegui a la primera Conferencia

Comunista Sudamericana de 1929.

La "herejía" del Che no termina tampoco en su crítica del etapismo. Guevara también

cuestiona en estas apretadas líneas de Praga el recurrente hábito del marxismo ortodoxo –

repetido en todos los manuales "científicos" de la URSS, no sólo en los de economía- que

consiste en atribuirle a fenómenos históricos producto de condiciones y circunstancias

coyunturales, el carácter de... "ley". Esta polémica aseveración de Guevara, ¿no tiene

consecuencias a la hora de comprender el conjunto de la concepción materialista de la

historia? Creemos que sí. Pretender legitimar posiciones políticas coyunturales –como las de

la NEP- en nombre de las temidas "leyes de la dialéctica" o "las leyes de la economía"

constituye uno de los recursos metafísicos más dañinos que ha sufrido el marxismo

latinoamericano a lo largo de toda su historia.

Vinculando el problema de la planificación (eje del debate de 1963-1964), con su

marxismo humanista, Guevara vuelve a repetir sus opiniones críticas del "socialismo

mercantil", siempre rebosante de fetichismo y cosificación. Allí define entonces la

planificación como "la posibilidad de dirigir cosas, de quitarle al hombre su condición de

cosa económica".

En consonancia con esta concepción, como en todos sus escritos anteriores, Ernesto

Guevara vuelve a apelar a la conciencia y a la educación comunista, esos inmensos agujeros

negros del "socialismo real". La educación comunista a la que aspira el Che, dirigida a la

construcción de una humanidad nueva, enfoca sus cañones contra el interés material, ya que

"apunta a que el individuo actúe de acuerdo a su deber social y no a su barriga".

Por último, debemos prestar atención al modo en que Guevara discute con las

concepciones más catastrofistas del marxismo. Según éstas, la caída del capitalismo y de su

prolongación contemporánea, el imperialismo, es inevitable. La fuente de donde se extraen a

menudo este tipo de análisis proviene de la ley que Marx expone en el Tomo III de El Capital

acerca de la caída decreciente de la tasa de ganancia. Frente a este tipo de lecturas

deterministas, que aplican mecánicamente esta ley, el Che sostiene: "Los monopolios la

contrarrestan a costa de los países dependientes". No hay catastrofismo economicista. La

ley tiene sus elementos de contratendencia. Guevara agrega: "El imperialismo tiene aún gran

vitalidad". ¿Cuáles son las consecuencias políticas de este análisis? Pues que el imperialismo

no se cae jamás solo..., ¡hay que derrumbarlo!.

En momentos como los actuales, cuando algunas corrientes del movimiento mundial

de lucha y resistencia contra la globalización capitalista apelan a un "capitalismo más

humano", a un "mercado solidario y no tan salvaje" o a una "globalización más racional", la

lectura de las notas críticas del Che Guevara se torna inaplazable.

Las rebeliones y las revoluciones del futuro no se podrán dar el lujo de prescindir o

desconocer estas reflexiones.

[FIN DE NOTA INTRODUCTORIA de la Cátedra Ernesto Che Guevara

de la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo]

NECESIDAD DE ESTE LIBRO

Desde la aparición de El Capital, los revolucionarios del mundo tuvieron un monumento

teórico que esclarecía los mecanismos del sistema capitalista, la lógica interna de su

irremediable desaparición.

Durante muchos decenios fue la enciclopedia donde se bebía el material teórico indispensable

a las nuevas generaciones de luchadores. Aún hoy el material no se ha agotado y maravilla la

claridad y profundidad de juicio de los fundadores del materialismo dialéctico. Sin conocer El

Capital no se es economista en el pleno y honroso sentido de la palabra.

No obstante, la vida siguió su curso y algunas de las afirmaciones de Marx y Engels no fueron

sancionadas por la práctica, sobre todo, el lapso previsto para la transformación de la

sociedad resultaba corto. La visión de los genios científicos se nublaba ante la perentoria

ilusión de los revolucionarios exaltados. Con todo, las conmociones sociales aumentaron en

profundidad y extensión, y los conflictos provocados por el reparto del mundo entre las

naciones imperialistas dieron origen a la primera guerra mundial y a la Revolución de Octubre.

A Lenin, Jefe de esta Revolución, le corresponde también el mérito histórico de haber

dilucidado el carácter que tomaba el capitalismo bajo su nueva forma imperialista y enunciado

el ritmo desigual que asume el desarrollo en la sociedad como en toda la naturaleza por otra

parte-, previendo la posibilidad de romper la cadena imperialista en su eslabón más débil y

convirtiéndola en hechos.

La enorme cantidad de escritos que dejara a su muerte constituyeron el complemento

indispensable a la obra de los fundadores. Luego el manantial se debilitó y sólo quedaron en

pie algunas obras aisladas de Stalin y ciertos escritos de Mao Tse Tung como testigos del

inmenso poder creador del marxismo.

En sus últimos años, Stalin temió los resultados de esa carencia teórica y ordenó la redacción

de un manual que fuera asequible a las masas y tratara los temas de la economía política

hasta nuestros días.

Ese manual ha sido traducido a las principales lenguas del mundo y se han hecho de él varias

ediciones, sufriendo cambios pronunciados en su estructura y orientación, a medida que se

producían cambios en la URSS

Al comenzar un estudio crítico del mismo, encontramos tal cantidad de conceptos reñidos

con nuestra manera de pensar que decidimos comenzar esta empresa -el libro que expresara

nuestros puntos de vista- con el mayor rigor científico posible y con la máxima honestidad.

Cualidad imprescindible esta última, porque el estudio sereno de la teoría marxista y de los

hechos recientes nos colocan en críticos de la URSS, posición que se ha convertido en oficio de muchos oportunistas que lanzan dardos desde la extrema izquierda para beneficio de la

reacción.

Nos hemos hecho el firme propósito de no ocultar una sola opinión por motivos tácticos, pero

al mismo tiempo, sacar conclusiones que por su rigor lógico y altura de miras ayuden a

resolver problemas y no contribuyan sólo a plantear interrogantes sin solución.

Creemos importante la tarea porque la investigación marxista en el campo de la economía

está marchando por peligrosos derroteros. Al dogmatismo intransigente de la época de Stalin,

ha sucedido un pragmatismo inconsistente. Y, lo que es trágico, esto no se refiere sólo a un

campo determinado de la ciencia; sucede en todos los aspectos de la vida de los pueblos

socialistas, creando perturbaciones ya enormemente dañinas pero cuyos resultados finales

son incalculables.

En el curso de nuestra práctica y de nuestra investigación teórica llegamos a descubrir un

gran culpable con nombre y apellido: Vladimir Ilich Lenin.

Tal es la magnitud de nuestra osadía. Pero quien tenga la paciencia de llegar hasta los últimos

capítulos de esta obra, podrá apreciar el respeto y la admiración que sentimos hacia ese

"culpable" y hacia los móviles revolucionarios de los actos cuyos resultados últimos

asombrarían hoy a su realizador.

Se sabe desde viejo que es el ser social el que determina la conciencia y se conoce el papel

de la superestructura; ahora asistimos a un fenómeno interesante, que no pretendemos haber

descubierto pero sobre cuya importancia tratamos de profundizar: la interrelación de la

estructura y la superestructura. Nuestra tesis es que los cambios producidos a raíz de la

Nueva Política Económica (NEP) han calado tan hondo en la vida de la URSS que han marcado

con su signo toda esta etapa. Y sus resultados son desalentadores: La superestructura

capitallsta fue influenciando cada vez en forma más marcada las relaciones de producción y

los conflktos provocados por la hibridación que significó la NEP se están resolviendo hoy a

favor de la superestructura: Se está regresando al capitalismo.

Pero no queremos anticipar en estas notas prologales sino la medida de nuestra herejía;

tomémonos el tiempo y el espacio necesario para tratar de argumentarla en extenso.

Otra característica tiene esta obra: es un grito dado desde el subdesarrollo. Hasta el momento

actual, las revoluciones de tendencia socialista se habían producido en países sumamente

atrasados -asolados por la guerra, además- o en países de relativo desarrollo industrial

(Checoslovaquia, parte oriental de Alemania) o en países continente. Y todos formando una

unidad geográfica.

Hasta ahora, no había iniciado la aventura socialista ningún pequeño país aislado, sin

posibilidad de grandes mercados ni de un rápido aprovechamiento de la división internacional

del trabajo, pero, al mismo tiempo, con un estándar de vida relativamente elevado. Los

errores, las embestidas ciegas, también tendrán lugar, como historia útil, en estas páginas;

pero lo más importante son nuestras razones, razones que identificamos con las de los países

de escaso desarrollo, en su conjunto, motivo por el cual pretendemos darle valor de cierta

universalidad a nuestros planteamientos.

Muchos sentirán sincera extrañeza ante este cúmulo de razones nuevas y diferentes, otros se

sentirán heridos y habrá quienes verán en todo el libro sólo una rabiosa posición

anticomunista disfrazada de argumentación teórica. Pero muchos, lo esperamos

sinceramente, sentirán el hálito de nuevas ideas y verán expresadas sus razones, hasta ahora

inconexas, inorgánicas, en un todo más o menos vertebrado.

 ese grupo de hombres va dirigido fundamentalmente el libro y también a la multitud de

estudiantes cubanos que tienen que pasar por el doloroso proceso de aprender "verdades

eternas" en las publicaciones que vienen, sobre todo, de la URSS y observan cómo nuestra

actitud y los repetidos planteamientos de nuestros dirigentes se dan de patadas con lo que

leen en los textos.

A los que nos miren con desconfianza basados en la estimación y lealtad que experimentan

respecto a países socialistas, les hacemos una sola advertencia: la afirmación de Marx,

apuntada en las primeras páginas de El Capital, sobre la incapacidad de la ciencia burguesa

para criticarse a sí misma, utilizando en su lugar la apologética, puede aplicarse hoy, desgraciadamente,

a la ciencia económica marxista. Este libro constituye un intento de retomar la

buena senda e, inmediatamente de su valor científico, nos cabe el orgullo de haberlo

intentado desde este pequeño país en desarrollo.

Muchos sobresaltos esperan a la humanidad antes de su liberación definitiva pero -nos guía el

más absoluto convencimiento de ello- esta no podrá llegar sino a través de un radical cambio

de estrategia de las principales potencias socialistas. Si este cambio será producto de la

insoslayable presión imperialista o de una evolución de las masas de esos países, o de una

concatenación de factores, es algo que dirá la historia; nosotros aportamos nuestro modesto

granito de arena con el temor de que la empresa sea muy superior a nuestras fuerzas. En todo

caso, queda el testimonio de nuestra intentona:

"Nuestra fuerza de corazón ha de probarse aceptando el reto de la Esfinge y no esquivando su

interrogación formidable."

Sobre el índice del proyectado libro, es necesario hacer algunas aclaraciones que a mi entender

tienen importancia desde el punto de vista metodológico. El Che denominó "Plan Tentativo" al

proyecto de índice, lo que indica lógicamente que en la medida que se fuera avanzando en las

investigaciones y estudios correspondientes, se podría perfeccionar el referido proyecto, cosa

totalmente usual al tratarse de investigaciones en el campo de las ciencias sociales o en cualquier

otra rama del conocimiento. Después del Prólogo Explicatorio, la síntesis biográfica de Marx y

Engels, la explicación del método de Marx y el Prólogo a la Crítica de la Economía Política como

pieza de convicción de un método, el índice está dividido en cinco apartados fundamentales: Parte

Introductoria; Primera Parte: Capitalismo; Segunda Parte: Imperialismo; Tercera Parte: El Período de

Transición, y Cuarta Parte: Problemas del Socialismo.

En la Parte Introductoria se consideran los métodos de producción precapitalista, desde el

esclavismo en sus distintas etapas hasta el feudalismo. Esta Parte Introductoria termina con el

nacimiento del capitalismo y las insurrecciones frustradas, como las revoluciones inglesa, francesa y

de los Estados Unidos.

La primera parte, que se refiere al capitalismo, tiene una subdivisión detallada que comienza con un

repaso histórico del sistema, continúa con una Síntesis Crítica de El Capital y termina con el Cálculo

de la Reproducción Ampliada y Las Crisis.

La segunda parte referida al imperialismo empieza con la colonia hasta la neocolonia, para luego

continuar con los tratadistas del imperialismo, la concentración del capital, el capital financiero y

finalmente trata la estrategia antimperialista.

La tercera parte sobre el período de transición, comienza con el planteamiento del problema desde

Marx hasta Lenin, para continuar con un análisis completo de todo el periodo de transición

terminando con Cuba:

sus precursores, las ideas socialistas, la revolución, las grandes transformaciones y el Sistema

Presupuestario de Financiamiento con énfasis en su basamento teórico.

Por último, la cuarta parte del índice, incluye: El Socialismo y el hombre, luego ocho subcapitulos, donde se tratan los fundamentales aspectos del sistema, para terminar con las personalidades del

socialismo. Las personalidades a estudiar son: Lenin, Stalin, Mao, Kruschov, Tito y Fidel. A partir del

índice, el Che comienza con las notas sobre el libro, las que titula:

"Preguntas sobre la enseñanza de un libro famoso (Manual de Economía Política, Academia de

Ciencias de la URSS)".

Han pasado más de treinta años desde que el Che escribió el Plan Tentativo del índice para el

contenido del libro. Muchas cosas han sucedido desde aquella fecha hasta hoy. Entre las más

trágicas se encuentran; la propia muerte del Che, el derrumbe del campo socialista, tal como él lo

pronosticara, y la existencia de un mundo unipolar en medio de una época de globalización

capitalista neoliberal que ni el propio Che pudo predecir.

Este conjunto de hechos que han cambiado la faz del mundo en detrimento de los países pobres de

la tierra ha estado acompañado de otros acontecimientos trascendentales como el de la

supervivencia de la Revolución Cubana, convertida ahora, como nunca antes, en la primera trinchera

del socialismo a 90 millas del imperio más poderoso de la historia de la humanidad. Continúan

defendiendo las banderas del socialismo, aunque con cambios importantes en su táctica y estrategia,

países como la República Popular China, Corea del Norte y la República de Vietnam.

Todas estas nuevas realidades y muchas otras consideraciones en relación con los fenómenos

ocurridos en los países socialistas de Europa y en el mundo en general, tendrían que ser tratados a

la hora de abordar un estudio de la economía política del socialismo como aspiraba y sugería el Che

que se llevara a cabo. Ese acucioso estudio tendría que ser la obra de un colectivo de trabajo con la

formación científica suficiente como para no "vulgarizar" las sugerencias y las expectativas

enunciadas por el Che en el Plan Tentativo y en sus notas sobre el Manual de Economía Política.

Muchos se preguntarán por qué los encargados por el Che de realizar esta tarea, aunque sea "a

manera de ejercicio", como me decía en la carta que me enviara desde Praga, no fuimos capaces de

por lo menos comenzarla durante todos los años transcurridos desde su asesinato en Bolivia hasta la

fecha. Quizás lo más honrado es responder que no existen justificaciones creíbles, pero la realidad

ha sido, por lo menos en mi caso personal, que llevado por las propias enseñanzas del Che, no me

consideraba con la preparación científica necesaria como para emprender la gigantesca tarea por él

encomendada. En segundo término, aunque hubiese podido ayudar en la dirección o coordinación

del proyecto, opté por tomar una decisión después de la muerte del Che.

En tal caso la decisión fue tomada ante dos alternativas posibles: la de continuar cumpliendo con el

deber social en el trabajo que se me había asignado por la Revolución o solicitar que se me liberara

de mis obligaciones corrientes para dedicarme por entero a colaborar en la elaboración del libro.

Tomé la primera decisión, junto a la de dedicarme varios años a los estudios de economía, mediante

un sistema intensivo que sólo fue posible realizar gracias a las oportunidades que me brindó la

Revolución y a un incuestionable esfuerzo personal, combinado con el trabajo diario, que me permitió

cumplir con la meta que me había impuesto. Casi inmediatamente después de culminar dichos

estudios fui designado director de una de las empresas marítimas más complejas del país, que me

ocupó durante ocho años, periodo durante el cual no podía ni pensar en ocuparme del proyecto del

libro.

Terminada la labor en la referida empresa, pasé a desarrollar la función de asesor del Ministro de

Transporte de Cuba, tarea que empezaba a cumplir cuando se produjo el gran descalabro del campo

socialista. A partir de ese momento hasta hace tres años me parecía que si el Che viviera no me

hubiese perdonado que me dedicara al libro, sobre todo a principios del Período Especial que ha

vivido y aún vive mi país en la actualidad.

Siempre he pensado, y así lo he dicho públicamente, que si el Che estuviera vivo y en Cuba en estos

momentos, estuviera dedicando todo su esfuerzo e inteligencia para sacar al país del ya prolongado

Período Especial a que ha estado sometido y que tantos sufrimientos ha ocasionado a nuestro

heroico pueblo.

Hoy en día ya no soy el hombre joven que conoció el Che, ni el hombre maduro de cuando terminé

formalmente mis estudios de economía en 1980. Hoy me encuentro además, entre los "militantes" de

la tercera edad, y como integrante de la "gerontocracia" cubana continúo prestando mis añejos

servicios a la obra de la Revolución. Durante los últimos tres años he robado horas al descanso para

escribir este modesto libro, que en mi opinión recoge en gran parte las reflexiones del Che sobre el

tema de la economía política. Aunque no es exactamente el libro indicado por el Che, considero un

deber social haberlo escrito. Creo que el Che lo hubiese aprobado, no como un homenaje a él, sino

como una necesidad para los jóvenes cubanos de ahora y del futuro. Sería absurdo pensar que el

libro fuera a satisfacer inquietudes literarias de importancia, pero de lo que sí estoy seguro es que

presenta con objetividad una parte fundamental de la vida del Guerrillero Heroico durante la difícil

batalla que supo librar junto a Fidel y a sus compañeros por la edificación del socialismo en esta

pequeña isla del Caribe. Aquello que él llamó "lo más puro de mis esperanzas de constructor".

Durante los años que me quedan, estoy en disposición de trabajar en el libro sugerido por el Che,

cuando estén creadas las condiciones organizativas para ello, y en la medida que he explicado

anteriormente. Mientras tanto he considerado también un deber anticipar estas brevísimas

reflexiones a manera de apretada síntesis sobre la futura obra que de seguro se culminará algún día,

como todas las obras que siempre se ha propuesto la Revolución Cubana.

Al abordar la síntesis del contenido propuesto por el Che, lo primero que salta a la vista y que ya

conocíamos de antes, es la marcada intención del Comandante Guevara de poner de relieve la gran

calidad humana de Carlos Marx y Federico Engels. Es decir, resaltar el humanismo marxista, que

durante tantos años fue opacado, quizás debido, entre otras cosas, al impacto que causó en el

mundo la obra cumbre de El Capital, que como decía el Che, había convertido a Marx en un "ídolo de

piedra" por el propio rigor científico-materialista de la obra escrita por el padre del materialismo

dialéctico. Ese toque de ternura del Guerrillero Heroico a la obra humanista de los fundadores se

expresa con mayor fuerza en la síntesis biográfica que escribió para la parte introductoria del libro de

Economía Política.

Marx y Engels nacieron geográfica y cronológicamente cercanos en Alemania. El primero el 5 de

mayo de 1818 y el segundo el 28 de noviembre de 1820. Esa casual cercanía los unió

posteriormente, a partir de un momento determinado, sellando una amistad tan entrañable que sólo

es concebible en dos seres humanos de la grandeza de aquellos dos gigantes que dedicaron lo

mejor de sus vidas al desarrollo científico del marxismo y a sus luchas por la causa de la clase

obrera.

Federico Engels siempre tuvo la posibilidad de estar desprovisto de privaciones económicas y su

gran preocupación fue la de ayudar a subsistir a su gran amigo, acosado siempre por la miseria y

permanentemente dedicado a sus investigaciones científicas y a la organización de la clase obrera.

Carlos Marx se unió en matrimonio a una persona, que según resalta el Che, desempeñaría un

importante papel en su vida: Jenny de Westfalia. Fue una mujer que en sentido intelectual no hizo

otra cosa que ser una ciega enamorada de su marido y dedicarse con amor a servir de copista de

sus manuscritos. Jenny percibió el genio de Marx y se consagró a seguirlo, renunciando a todos los

sueños de las mujeres de su clase, ya que procedía de una familia con holgada situación económica

y de una tranquila posición social. Varios de los hijos nacidos del matrimonio de Marx y Jenny

murieron directa o indirectamente debido a la miseria que vivieron durante varios años.

Antes de Marx dedicarse por entero a su obra de El Capital, tanto él como Engels escribieron

numerosos e importantes trabajos, que se intercambiaban con el más ferviente apego científico. Ya

en Inglaterra, Engels se radicó en Manchester como Representante de la fábrica de tejidos de la que

su padre era co-dueño y Marx quedó en Londres entregado a sus investigaciones. La época de

Londres fue una de las más negras en la vida de Marx. Su amigo no ganaba entonces lo suficiente

para ayudarlo como quisiera y tenía que mantenerse, además, junto a Mary Burns, muchacha

irlandesa que fue compañera de Engels hasta su muerte.

La única entrada que tuvo Marx durante aquella época eran sus artículos, que escribía para el New

York Herald Tribune y que en ocasiones no se los pagaban. Por estos años se produjo la muerte de

su hijo Edgar, que dejó las más amargas huellas tanto en él como en su esposa. El Che destaca que

Marx quiso a su mujer y sus hijos con cariño ejemplar, pero debió anteponerles su obra

revolucionaria, sufriendo de esa manera la dolorosa realidad de tener dos amores tan excluyentes:

su familia y su amor al proletariado.

En 1861, Marx perdió su fuente de ingreso en el New York Herald Tribune a causa de la guerra civil

norteamericana. Decidió volverse un "hombre práctico", y estuvo a punto de lograr un empleo en una

oficina ferroviaria, pero finalmente no pudo obtenerlo debido a su mala caligrafía. En carta a Meyer

en 1867 declara que estuvo rondando al borde de la tumba y por ello tuvo que aprovechar todo

momento que le fue posible para poder terminar el trabajo al cual había sacrificado su salud, su

felicidad en la vida y su familia.

Luego expresaba que si él hubiera resuelto ser un buey, podría desde luego dar la espalda a las

agonías de la humanidad y mirar por su propio pellejo. Pero confesaba que en ese caso se hubiera

considerado realmente impráctico si no hubiera terminado por completo su libro, por lo menos en

borrador. Ese mismo año Marx vio coronada parte de su obra con la publicación del primer tomo de

El Capital. Los restantes no fueron publicados hasta después de su muerte. El Che señala que Marx

no pudo terminar de escribir todo su pensamiento económico, ya que faltaron partes enteras como la

del comercio exterior, que le hubiera permitido al menos atisbar el naciente fenómeno imperialista.

Cada vez más enfermizo, aunque libre de las preocupaciones económicas, gracias a Engels, vivió los

últimos años pasando por el sufrimiento de perder a sus dos Jennys, madre e hija, en diciembre de

1881 y 1883 respectivamente. Carlos Marx moriría el 14 de mayo de 1883. Aquel ser humano, cuyo

cariño se extendió al mundo entero, ha sido desfigurado por la historia, según el Che, hasta

convertirlo en un ídolo de piedra. Para que su ejemplo sea más luminoso, es necesario rescatarlo y

darle su verdadera dimensión humana.

Engels continuó la obra de su entrañable amigo y el 5 de agosto de 1895, a los 75 años, muere

víctima de un cáncer que lo hizo sufrir terriblemente. El Che señala, en la síntesis biográfica, que

como dato curioso, este pensador del socialismo científico, materialista hasta la médula, tuvo un

gesto romántico, al dejar en su testamento instrucciones para que sus cenizas fueran arrojadas al

Mar del Norte, en un punto de la costa que gustaba frecuentar.

Al resumir muy brevemente lo que el Che más destaca del humanismo marxista hay que convenir,

que cuando él se sensibiliza de tal forma con las penas de Marx, con la grandeza de la amistad

revolucionaria profesada por Engels, y hasta con la belleza romántica de los últimos sentimientos del

más fiel continuador de Marx, está demostrando, aunque de seguro no se lo propuso, que él por su

propia naturaleza, por su formación marxista, y por la voluntad que se ha forjado con "delectación de

artista" durante su vida, es otro ejemplo cimero de humanismo revolucionario.

El Che conoció el sufrimiento físico por motivos de su enfermedad. Sentía un gran amor por su

familia y supo anteponerle el que sentía por la causa del proletariado y por la de la humanidad como

un todo. El dolor físico lo acompañó en ocasión de sus heridas en combate durante la guerra en

Cuba y hasta sus últimos momentos en Bolivia, cuando fue herido por el enemigo y luego vilmente

asesinado por sus captores en la pequeña escuela de la Higuera. Fue en definitiva, uno de los

alumnos más sobresalientes de Carlos Marx y Federico Engels y un paradigma a imitar por las

nuevas generaciones de luchadores revolucionarios en todo el mundo.

Por su vocación cientifico-materialista, pasa de la síntesis biográfica de los precursores, a la

elaboración de sus notas sobre el Manual de Economía Política, con el fin de continuar su obra de

investigación sobre una etapa no estudiada por Marx y que requiere de apremiantes aportes a la

teoría del socialismo ante la nueva realidad que se vive en el mundo.

NOTAS (INÉDITAS) DE ERNESTO CHE GUEVARA

Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo

15

Ayudando a actualizar esa teoría, se identifica con los que quieren lo mejor para la humanidad y no

con los que defienden mezquinos intereses de poder escudándose en el discurso dogmático para

inmovilizar a las masas en el enfrentamiento inevitable con el imperialismo. En su análisis está

implícita la crítica mordaz contra los apologistas y contra todos aquellos que son proclives a la falta

de iniciativa y creatividad dentro del llamado socialismo real. Lo que está planteando es el verdadero

enfoque marxista en la teoría revolucionaria, sin concesiones de ningún tipo y haciendo de la verdad

su medio más efectivo frente a los enemigos abiertos o encubiertos desde el punto de vista

ideológico.

El Che descalifica de inicio a todos los que piensen que puede estar actuando como un revisionista o

como un critico injusto o resentido, por algunas razones, contra la URSS. Igualmente, pueden existir

otros que piensen que detrás de su calificativo de "gran culpable" a Lenin, durante la última etapa

que le tocó vivir durante la época de la NEP, se esconde el hecho de culparlo de todos los errores

desviacionistas dentro del socialismo.

A través de las páginas de este libro se ha podido probar todo lo contrario, y sobre todo cómo el Che

durante toda su etapa de trabajo en Cuba, acudió a Lenin reiteradamente para confirmar la validez

de gran parte de su prodigiosa obra y para alimentarse de esta en la difícil pero hermosa tarea de la

construcción del socialismo. Además de ser un estudioso consecuente de la obra del gran genio que

tomó el poder en Rusia y luego fue capaz de iniciar la edificación de la sociedad soviética, el Che le

insistía a todos sus colaboradores que estudiaran la obra de Lenin como una necesidad imperiosa

para su formación económica y política.

De todos los libros de Lenin, el que más nos recomendaba el Che que leyéramos fue el Estado y la

Revolución. Por otra parte, el Che fue siempre un permanente admirador de la URSS y de su pueblo.

Cultivó amistades entrañables en ese gran país, tanto en el campo científico como en otras

actividades. Varios de esos soviéticos han sufrido dolorosamente el derrumbe del socialismo en su

país y hoy siguen reconociendo las geniales proyecciones teóricas que el Che supo anticipar en

defensa de la pureza del sistema socialista.

En el prólogo del libro, el Che pronosticó los sobresaltos que esperaban a la humanidad

antes de su liberación definitiva, y estaba convencido que tal liberación no llegaría sino a través de

un radical cambio de estrategia de las principales potencias socialistas. En el caso de la Unión

Soviética, el cambio de estrategia se produjo, pero desgraciadamente no a favor de la liberación

definitiva de la humanidad, sino a favor del retraso histórico de la liberación de los pueblos, causando

daños tan grandes que han sido superiores a los que el Che alertara en 1965 que podían suceder de

continuar por los caminos trillados de los mecanismos capitalistas. En cambio, 1< trayectoria de la

Revolución Cubana después del derrumbe continuó siendo la misma, profundizando en su

concepción humanista y crítica, contrapuesta abiertamente a la que fue una forma mecanicista y

dogmática en la Unión Soviética y otros países socialistas de Europa.

Al analizar las notas más significativas del Che sobre el Manual de Economía Política de la Academia

de Ciencias de la URSS, como una de las bases para el libro ya mencionado, iniciamos nuestras

reflexiones sobre las mismas de la forma siguiente:

En el primer capítulo del manual, dedicado al objeto de la economía política, cuando se tratan las

fuerzas productivas y las relaciones de producción, se afirma que:

"En las condiciones del socialismo, rige la propiedad social sobre lo medios de producción, bajo sus

dos formas: la propiedad estatal (de todo el pueblo) y la propiedad cooperativa koljosiana. En este

régimen no se conoce la explotación del hombre por el hombre y los trabajadores producen para sí

mismos, para su sociedad. Las relaciones de producción, libres aquí de contradicciones antagónicas,

se caracterizan por ser relaciones de fraternal colaboración y mutua ayuda socialista"

NOTAS (INÉDITAS) DE ERNESTO CHE GUEVARA

Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo

16

Al Che le parece justa la primera parte de esta afirmación. Para la segunda y última parte del párrafo

recomienda: investigar en más detalle lo que se dice. En primer lugar, en la prensa soviética de la

época aparecían denuncias acerca de la contratación por parte de los koljosianos y sovjosianos de

mano de obra para determinadas cosechas. De ser así, era necesario un análisis más amplio donde

se demostrara si era válido que en un régimen socialista existiera ese tipo de contratación, aun

cuando sucediera en casos aislados. En cuanto a la eliminación de las contradicciones antagónicas,

el mayor el cuestionamiento del Che:

..la propiedad koljosiana choca con el régimen establecido y hasta con la misma organización

del koljós, ya que el campesino trabaja para sí, tratará de restar trabajo a la colectividad en su

provecho. Frente a esa afirmaciones, existían las de Lenin que aseguraba que el campesinado

generaba capitalismo.

El Che siempre tuvo el mismo criterio, aunque consideraba que en la primera etapa del período de

transición al socialismo se debía dar un tratamiento especial al campesino, no sólo por el papel que

desempeñaría en la etapa de liberación, sino por el que debía desempeñar en el futuro en alianza

con la clase obrera.

En el mismo capítulo, al referirse al método de la economía política, el manual expresa que:

"Cada régimen económico despliega ante nosotros un cuadro contradictorio y complejo. La

investigación científica es la encargada de descubrir debajo de la experiencia externa de los

fenómenos económicos, mediante el análisis teórico, los procesos profundos, los rasgos económicos

fundamentales que expresan la esencia de las relaciones de producción de que se trata,

abstrayéndose y prescindiendo de los rasgos secundarios.

"Fruto de este análisis científico son las categorías económicas, es decir, los conceptos que

expresan teóricamente las relaciones reales de producción de una formación social dada, tales

como, por ejemplo, los de mercancía, dinero, cálculo económico, precio de costo, día de trabajo,

etcétera."

El Che llama la atención sobre el hecho de que:

...entre las categorías económicas, junto a las importantes del capitalismo y otras

definiciones, como el día de trabajo, se introduce el cálculo económico.

Él nunca reconoció a este último como una categoría económica propiamente, sino simplemente

como un método de administración. El Che recomienda:

...que se tenga en cuenta lo planteado en el manual para examinar las razones en que se

basan para insistir en tal definición.

Sugiere también ver otra serie de definiciones sobre el mismo término, procedente de distintos

países socialistas y que se observe su evolución.

De la evolución ya se puede hablar, porque lamentablemente han hablado los hechos. El cálculo

económico, junto a otros fenómenos, llevó a los países socialistas de Europa al capitalismo, tal como

el Che lo había previsto con su genial visión de pensador marxista. Fidel, refiriéndose al genio

visionario del Che, ha dicho que contábamos con un "adivino" entre nosotros. De todas formas,

dentro de la historiografía contemporánea aún no se ha estudiado con rigor científico todo el conjunto

de factores que llevaron al derrumbe del campo socialista. Queda por tanto pendiente profundizar

sobre la génesis y desarrollo del cálculo económico como lo sugirió el Che. Estoy seguro que junto a

ese análisis tendrán que tenerse muy cuenta varios pronunciamientos de Fidel, que como auténtico y

consecuente continuador del marxismo, ha anticipado varios elementos adicionales que llevaron al

"desmerengamiento", como él le ha llamado varias veces al derrumbe socialista europeo.

NOTAS (INÉDITAS) DE ERNESTO CHE GUEVARA

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En el capitulo 3 del manual sobre la producción mercantil, cuando se trata el doble carácter del

trabajo materializado en la mercancía, se dice que:

"En la economía natural, los hombres no crean productos para el cambio, sino para la satisfacción de

sus propias necesidades, lo que hace que el carácter social de su trabajo se manifieste directamente

bajo su forma concreta. Por ejemplo, cuando el señor feudal se apodera del producto excedente de

los campesinos siervos bajo la forma de la renta en trabajo o en especie, se apropiaba directamente

de su trabajo bajo la forma de prestaciones personales o de determinados productos. El trabajo

social, en estas condiciones, no revestía la forma de trabajo abstracto."

Sobre esto, el Che plantea que:

En la forma como se expresa esta categoría en el manual, al negarla en las relaciones

feudales, con lo cual se niega su carácter de mercancía, se la niega implícitamente en el

socialismo, donde el trabajo humano no adquiere forma de mercancía, y donde existe un

poseedor único de los medios de producción.

El Che agrega que esto hay que tenerlo en cuenta cuando se trate en el libro el régimen socialista.

Creo que resulta útil recordar que él abordó una y mil veces este asunto en el desarrollo del Sistema

Presupuestario, y siempre negó la existencia de la mercancía dentro del sector estatal del socialismo.

Insisto en que el gran avance alcanzado por el Che en el estudio teórico de esta y otras categorías

capitalistas, lo llegaron a convencer de que el uso de ellas en el período de tránsito creaban una

situación hibridizante dentro del sistema socialista. Fue por eso que en el Sistema Presupuestario se

eliminó el término "venta de mercancías" para calificar el intercambio dentro de las empresas que

operaban en el Sistema Presupuestario. A partir de entonces a ese intercambio se le denominó

oficialmente "entrega de productos" y a los departamentos que antes se llamaban de Ventas, se les

comenzó a llamar de Entrega de Productos.

Los defensores del Cálculo Económico argumentaban que las nuevas denominaciones introducidas

por el Che tenían un carácter formal y no de contenido a lo cual este respondía que las palabras iban

operando en la mente de la gente hasta convertirse en categorías per se. Por un problema de

"higiene mental" era importante para él ir cambiando el lenguaje. El cambio de esas denominaciones

fue abarcando otras categorías, como se verá más adelante.

El Che no llegó a conocer una corriente contemporánea defendida por varios autores actualmente,

denominada la "neurolingúistica", que fundamenta una tesis muy parecida, si no igual, a la de él,

aunque con un objetivo distinto. Esta corriente de pensamiento, muy vinculada a los estudios

actuales sobre los métodos participativos y el liderazgo, plantea con todos los matices propios de la

procedencia de sus autores, que la expresión oral e incluso corporal, surge de la aptitud interna del

hombre, manifestándose luego por medio del lenguaje en las relaciones entre los individuos, y por

supuesto con los subordinados y con el trabajador.

Por último, en cuanto a la mercancía, y su existencia o no dentro del sector estatal, vale la pena

referirse a lo expresado por uno de los más sobresaliente teóricos del capitalismo de la actualidad, el

mundialmente conocido Peter Drucker. Afirma este autor que ya existen consorcios que no "venden"

nada, sino que utilizan un "precio de transferencia" dentro de las empresas del mismo consorcio que

es puro convencionalismo contable y que tanto tiene que ver con impuestos como con costos de

producción. La curiosidad reside en que todo esto es lo mismo que planteaba el Che en el caso de

los "consorcios" socialistas, que eran las Empresas Consolidadas del Ministerio de Industrias, donde

bajo los principios del Sistema Presupuestario no había venta de mercancías sino transferencia o

entrega de productos entre esas empresas estatales, que como ya se ha explicado anteriormente, la

venta sólo existía cuando pasaba al consumidor individual.

En este mismo capítulo, cuando se trata sobre la Ley del Valor como la ley económica de la

producción mercantil, se dice:

NOTAS (INÉDITAS) DE ERNESTO CHE GUEVARA

Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo

18

"La acción de esta ley origina la diferenciación de los productores y que la pequeña producción

mercantil engendra capitalismo y burguesía constantemente, cada día, cada hora, espontáneamente

y en masa."

La cita del manual está tomada del libro de Lenin La enfermedad infantil del izquierdismo y el

comunismo. En este caso, la nota del Che es muy escueta. Simplemente indica que: se tenga en

cuenta para cuando se estudie el régimen koljosiano. La indicación resulta totalmente lógica, porque

¿qué cosa es el régimen koljosiano sino un sistema compuesto por pequeña producción mercantil,

bajo el sistema de Cálculo Económico?

Aparte de las ventajas o no de una investigación retrospectiva para el libro, que pudiera hacerse

sobre el sistema koljosiano después de desaparecida la Unión Soviética, pueden anticiparse algunos

elementos basados en otras experiencias que confirman lo afirmado por Lenin. Sin ir más lejos, en el

caso cubano y como resultado de los cambios a que se ha visto obligada la Revolución, se ha

introducido el mercado campesino que ha venido a desempeñar un papel importante en el

abastecimiento de productos agropecuarios a la población, pero es públicamente conocido el caso de

productores que no obstante los llamados de las autoridades y las críticas de la población por los

distintos medios, continúan con frecuencia aumentando desmedidamente los precios de algunos

productos, afectando seriamente al pueblo y especialmente a las capas de más bajos ingresos económicos.

Por esa vía no son pocos los campesinos que han alcanzado márgenes de ganancias tan

altos que han llegado al enriquecimiento de él y su familia en pocos años.

Esa posibilidad de acumular dinero en grandes cantidades mientras la competencia lo permita,

obedece al mecanismo natural del mercado donde actúa la Ley del Valor. En Cuba, el caso no es

más grave por la labor educativa realizada constantemente con los campesinos por parte de su

organización de masas la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP). El otro elemento

por el que se lucha para contrarrestar los efectos de la Ley del Valor en el mercado campesino es el

incremento de la producción en el sector agropecuario estatal, que es la vía natural y efectiva para

lograr un balance entre la oferta y la demanda, que satisfaga las necesidades sociales a precios más

acordes con los ingresos de la población.

En el capítulo 4 del manual donde se analiza el Capital y la Plusvalía se expresa:

"La explotación del proletariado por la burguesía constituye el rasgo distintivo fundamental del

capitalismo, y la relación entre la burguesía y el proletariado es la relación de clase fundamental de la

sociedad capitalista."

Aquí, la nota del Che es más explícita. Plantea que:

Esta afirmación es muy importante, y aparentemente no distingue entre el capitalismo

premonopolista y el monopolista. Corresponde a la concepción clásica de Marx que no había

previsto el imperialismo. Según los chinos, hoy existe una contradicción nueva entre

naciones explotadoras y explotadas, lo que condiciona una nueva estrategia de las fuerzas

progresistas.

Sobre este problema abundan estudios y análisis recientes que demuestran con la mayor objetividad

la existencia de esa nueva contradicción. Los análisis realizados por Fidel acerca del tema, tanto en

Cuba corno en distintos foros internacionales alcanzarían para escribir un libro. Por si esto fuera

poco, en los últimos años ha surgido una constelación de reconocidos y representativos personajes

del capitalismo que como tarea principal, se dedican lógicamente a la defensa de las "bondades" de

su sistema, que revelan con toda crudeza la existencia de esta contradicción, aunque no la

identifican con la misma denominación.

Entre los más renombrados en la actualidad se encuentra George Soros, el gran zar de las finanzas,

de origen húngaro y radicado en los Estados Unidos. Soros cuenta con el atributo de ser un

académico, con títulos de Honoris Causa en la Universidad de Yale y de Oxford. Entre las más con-

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notadas afirmaciones de Soros está la de decir que el sistema capitalista puede compararse con un

imperio cuya cobertura es más global que la de cualquier imperio anterior. Según él, gobierna toda

una civilización y, como en otros imperios, quienes están fuera de sus murallas son considerados

bárbaros. El sistema está viciado - continúa afirmando Soros -, y la relación entre el centro y la

periferia es profundamente desigual.

El desarrollo de este fenómeno eleva la relación entre países explotadores y explotados a nivel de

una contradicción insalvable por la vía capitalista. La brutalidad de la economía neoliberal enriquece

cada día más a los países explotadores, sin equidad en lo interno y desigualdad total en relación con

los países pobres. Las consecuencias para el Tercer Mundo es sencillamente aterradora, con la

única trágica ventaja de que la contradicción es tan enconada, que más temprano que tarde,

encontrará su solución por la vía de la explosión social, como ha señalado Fidel en varias ocasiones.

En el mismo capitulo 4 del manual se plantea que:

"Los capitalistas se esfuerzan siempre y en todas partes por reducir las condiciones materiales y

culturales de la vida del obrero al nivel más bajo; los obreros, por su parte, ofrecen resistencia a

estos intentos de los patronos y libran una lucha tenaz por la elevación de su nivel de vida."

Frente a esta afirmación, el Che anota que:

La tendencia del imperialismo moderno es hacer participar a los obreros en las migajas de su

explotación a otros pueblos. Por otra parte, la tendencia al aumento de la producción exige el

aumento del consumo, que sólo se logra de forma estable cuando más artículos pasan a

constituir parte esencial de la vida del obrero y por lo tanto, participan en la formación de su

valor como fuerza de trabajo: radio, televisión, cine, aparatos domésticos, etcétera... este es

un problema delicado que me parece Marx no trata con la suficiente profundidad.

Aunque no podemos en una síntesis abundar mucho sobre este tema, vale decir que después de

muerto el Che, la sociedad de consumo capitalista ha continuado su carrera desenfrenada

agregando a los artículos señalados por él los más extraños artilugios. Ante la imposibilidad de

contar con una demanda solvente inmediata para realizar todos esos "productos", sobre la base del

salario nominal pagado a los trabajadores de la producción y los servicios, el capitalismo ha

incrementado de manera descomunal los sistemas de ventas a plazos, lo que trae como

consecuencia otro efecto tangencial para los trabajadores, como es el endeudamiento constante,

casi siempre con la garantía de pago, acreditada por su patrono capitalista.

Hasta un niño se daría cuenta que esa doble atadura, primero con el comerciante que le vendió el

artículo y luego con su patrono que le sirvió de garante del crédito, neutraliza en buena medida la

lucha de la clase obrera tanto en los países desarrollados como en la "periferia". A esa demanda

artificial, creada por los capitalistas, se agrega el fenómeno del

efecto imitación de las capas más pobres, quienes siempre tratan de adquirir los artículos que son

previamente adquiridos por los ricos y de lo cual éstos hacen visible ostentación. Es lo que algunos

sociólogos que han estudiado este fenómeno en Chile actualmente lo asocian a lo que llaman la

sociedad "autista".

Al pasar al capítulo 5 del manual nos encontramos que cuando se analiza el tema de la socialización

capitalista del trabajo y la producción y los límites al empleo de las máquinas bajo el capitalismo, se

afirma:

"A la par con las contradicciones del sistema, a medida que progresa la técnica y el capital socializa

el trabajo, aumenta la cohesión de la clase obrera y crecen su organización y su grado de

conciencia."

La nota del Che sobre esta afirmación del manual es tan completa que no requiere comentario. Para

él lo que se dice en el texto: está dentro del marxismo ortodoxo en la forma, pero choca con la

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realidad. Recordemos, además, que estos criterios del Che son de 1965. Él acepta que:

La clase obrera de los países imperialistas ha aumentado en cohesión y organización, pero no

en conciencia, a menos que se le dé esa denominación a la conciencia de formar parte de los

explotadores mundiales Precisamente, el desarrollo de la explotación de los pueblos por parte

de imperialismo ha provocado una dicotomía en la actitud de los obreros de los países

imperialistas: organización y conciencia de la clase explotada en lo interno; prescindencia del

internacionalismo proletario en lo externo, conr lo que se le anula, transitoriamente al menos,

como vanguardia revolucionaria. El caso descrito en el manual puede aplicarse a países como

España donde el capitalismo se desarrolla sin la posibilidad de extensión imperialista, la clase

obrera debe aguantar sobre sus hombros todo el peso del desarrollo. También quizás, países

como Bélgica, imperialismo decadente en que los conflictos obreros deberán ser muy

grandes, pues además de la pérdida de una posición privilegiada, hay que contar con el hecho

de que como socio menor en el mercado común europeo, sufrirá en los hombros de sus

capitalistas el peso de la poca concentración de capitales que se avecina en el área con su

adjunto: la crisis económica.

Sólo agregaríamos al comentario del Che que eventualmente, con el surgimiento de la Comunidad

Económica Europea, pueden haber cambiado algunos matices del problema, pero en lo esencial el

fenómeno se mantiene

En el capítulo 6, sobre el salario, en sus formas fundamentales, se afirma que:

"La forma del salario por tiempo de trabajo fue históricamente anterior al pago a destajo. Se

empleaba ampliamente en las primeras fases de desarrollo del capitalismo, en los tiempos en que los

capitalistas recurrían principalmente, para acrecentar la plusvalía, a la prolongación de la jornada de

trabajo. En la actualidad, en que las empresas capitalistas aplican con gran frecuencia el método del

trabajo en cadena y el equipo industrial automático, van extendiéndose más y más las diversas

formas del salario a destajo. Acelerando el ritmo de las máquinas, el capitalista obliga a los obreros a

trabajar cada vez más intensivamente, sin elevar las tarifas de los salarios y, si a mano viene, incluso

rebajándolos."

El Che contesta que:

La tendencia del capitalismo monopolista es la de la producción en serie automática. En estos

tipos de producción el obrero no puede bajar ni sobrepasar mucho la norma. La

intensificación del trabajo con pago por tiempo, con castigo por no cumplir la norma y

pequeños premios por sobrepasarla, es la característica de la producción en serie, y el

cumplimiento de una norma de calidad, con salario por tiempo, el de la producción automatizada,

donde la maquinaria impone el ritmo. La tendencia de la producción moderna es a

hacer menos fuerte físicamente el trabajo del hombre.

Dicho lo anterior por el Che, sería necesario contar con información más detallada acerca de

diversos estudios realizados en diversos países - y por organizaciones internacionales -, acerca de la

intensidad del trabajo en los distintos sistemas de producción y el gasto de energía asociado a

aquella. Esto obviamente requiere de investigaciones más profundas en este campo.

En el capítulo 9, sobre la Ganancia media y Precio de producción, cuando se trata de la tendencia

decreciente de la cuota de ganancia, el manual dice:

"En su avidez por obtener ganancias más altas, los capitalistas procuran invertir sus capitales en los

países atrasados, donde la mano de obra es más barata y la composición orgánica del capital más

baja que en los países de industria altamente desarrollada; los capitalistas de la metrópoli refuerzan

la explotación de los pueblos de los países subdesarrollados. Ello agudiza todavía más las

contradicciones entre los capitalistas desarrollados y los rezagados, entre las metrópolis y las

colonias."

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El Che responde a esta afirmación reconociendo que básicamente es cierta; pero agrega que:

Eso también agudiza las diferencias entre todos los países industrializados y los

dependientes, de manera que el intercambio de productos manufacturados por agrícolas o

mineros sin procesar, teniendo como base los precios del mercado mundial capitalista,

aumentan las diferencias exactamente igual que si se tratara de dos fábricas de la misma

producción con diferente productividad en un país capitalista, sólo que la competencia no

hará aumentar o salir del mercado al más atrasado; las condiciones se mantendrán,

perpetuando el atraso de los países dependientes.

Al ver el análisis de las inversiones extranjeras de los países capitalistas este nos puede mostrar

cosas muy interesantes sobre la penetración de capitales en países desarrollados.

Lo planteado por el Che se está dando hoy fehacientemente en América Latina por medio de los

Tratados de Libre Comercio y en otras relaciones entre los Estados Unidos y países dependientes. Y

entre los Estados Unidos y la Comunidad Económica Europea este es uno de los problemas más

candentes, sin excluir que también sucede entre países de la propia Comunidad.

Entre las cosas interesantes señaladas por el Che se podría mostrar hoy el caso de varias industrias

japonesas que han penetrado el mercado norteamericano. Son varias, pero solo voy a citar un

ejemplo. Los japoneses son hoy los dueños del mercado mundial de máquinas fax, siendo los

norteamericanos los que la inventaron y la produjeron primero. Los norteamericanos vendían las

máquinas al mayor precio que soportaba el mercado. Los japoneses entraron en los Estados Unidos

y, con una expectativa de tres años para el aprendizaje, fijaron un precio 40 % más bajo. El resultado

ha sido que hasta hace muy poco sólo quedaba en ese país un pequeño fabricante cuyo producto es

de especialidad y fabricado en pequeñas cantidades.

En el capitulo 12 que estudia la Renta y el desarrollo del capitalismo en la agricultura, al hablar de la

agudización de la oposición entre la ciudad y el campo, en el manual se afirma, tomando una cita de

Lenin, que:

"La agricultura va, en su desarrollo, a la zaga de la industria; es este un fenómeno peculiar a todos

los países capitalistas y constituye una de las causas más profundas de la ruptura de la

proporcionalidad entre las diversas ramas de la economía nacional, de la crisis y la carestía."

El Che señala que este es:

...un problema que debe estudiarse más a fondo y, particularmente, en los últimos decenios.

El principio expuesto es justo, pero no puede explicarse tan simplemente con vistas a la

extraordinaria superproducción agrícola de países como los Estados Unido